lunes, 15 de enero de 2007

Bloopers de la historia

A veces la historia se encapricha con dar un sentido a algo que no lo tuvo, o bien tuvo uno muy distinto.
Frases célebres, que iluminan el recuerdo y dan una muestra del intelecto de grandes personajes, resultan ser falsas o tergiversadas.
Y no es que necesariamente el descubrir estos errores le quitan altura a los grandes hombres que las dijeron (verídica o supuestamente) sino que sólo los coloca en una faceta más humana, sin que se desacrediten sus restantes logros.
Y eso sucede con frases que nos han llegado desde siglos atrás. La tecnología y los métodos deductivos con los que contamos hoy nos permite discernir cuáles de aquellas frases son ciertas o no, y siendo ciertas, cual fue el sentido original que el pronunciante dio a la misma.
No pocas sorpresas pueden encontrarse extendiendo una óptica crítica sobre la historia.
Como ejemplos, vayan un par de frases históricas cuyo significado hoy conocido, no es el que sus creadores le han querido dar.

El 2000 nos encontrará unidos o dominados
Al general Perón se le atribuye esta arenga, incentivando la fraternidad entre las distintas facciones de un mismo pueblo. Sin embargo, el general fue mucho más pesimista.
Hace no más de dos años se descubrió gracias a una filmación que lo que ha dicho fue "hundidos o dominados". Al analizar el video, una mujer que se encontraba frente a él repetía para si misma el discurso de Perón, y una lectura de sus labios llevada a cabo por expertos en la materia no deja dudas: el entonces presidente dijo "hundidos".
No obstante el general no fue lo suficientemente pesimista: el 2000 nos encontró hundidos y dominados.

Civilización o barbarie
Esta famosa dicotomía de la historia argentina, emparentada fuertemente con el antirrosismo, no tuvo origen en el díscolo intelecto de Sarmiento.
En una de las reuniones que mantuvo don Faustino con algunos maestros de los que trajo desde los Estados Unidos, se encontraba disertando en relación a la delicada situación de fragilidad que el país vivía. Luego de unos párrafos de encendida prosa en su discurso preguntó: "¿Y cuál es la pregunta que debemos hacernos los argentinos?". Uno de los estadounidenses deslizó una de las posibles cuestiones y Sarmiento se hizo eco de ésta, a tal punto que se adueñó de la frase y la tomó como propia: "Exacto." -dijo- "¿Civilización o barbarie?".
Si bien la historia oficial se encargó de ocultar la verdad para fortalecer el patrimonio patriótico, está suficientemente probado que lo que dijo realmente el estadounidense, totalmente desentendido del discurso de Sarmiento, más preocupado en terminar de preparar los entremeses que estaban a punto de degustar que en la política local, en muy mal castellano y malinterpretado por nuestro patriota fue: "¿Ciboulette o barbacoa?".
¿Cómo fue descubierto?. Sencillo. Varios cuadros se pintaron sobre el momento en que Sarmiento pronunció este discurso. En el fondo de la mayoría de ellos, puede verse al yankee en el preciso instante en que preguntó con qué saborizaba la comida. Ordenándolos secuencialmente, también gracias a la técnica de lectura de labios, se despeja toda incógnita.

¡Eureka!
Es totalmente distinto el caso de la expresión ¡Eureka!, atribuída al momento en que Arquímedes descubre el famoso Principio de Arquímedes (denominación que establecieron sus discípulos luego de su muerte, ya que en vida simplemente lo llamaba Principio Mío).
Al parecer, lo que Arquímedes dijo fue "¡la p(beep)ta madre!, ¡otra vez me olvidé la toalla en la cocina, me c(beep)go en Pitágoras y en la c(beep)cha de la lora!".
Claro que en esa época, las historias y novedades eran cantadas por juglares y poetas, de pueblo en pueblo, recorriendo los extensos caminos de Grecia.
Estas representaciones, muchas veces se hacían en presencia de mujeres y niños y la frase de Arquímedes era francamente irreproducible en público, por cuestiones básicas de respetuosidad.
De esta forma los poetas censuraban las palabras del filósofo, reemplazando la puteada original por un simple ¡Eureka!.
Así, la expresión adquirió el concepto de sorpresa, de feliz alumbramiento del conocimiento.
Sin embargo, el análisis de documentos antiguos de la antigua civilización griega puso verdadera luz sobre el significado de la palabra eureka: simplemente, eureka significa beep.

4 comentarios:

Cami dijo...

¿Y qué hay de SERAS LO QUE DEBAS SER O NO SERAS NADA?

The Bug dijo...

Supongo que te referirás a "Será lo que debe hacer o no encera nada".
Esta frase se la pronunció a un soldado raso el General San Martín cuando el primero vino a plantearle las quejas porque el sargento le obligaba a tender las literas de todos los soldados y a los otros nunca se lo pedían. De esta forma el soldado nunca tenía tiempo de lustrar sus botas.
Para no desautorizar al sargento, por una cuestión de rangos, le dijo con esta frase al soldado que primero hiciera lo que era su deber, es decir tender las literas, y luego, recién luego, podría lustrarse las botas.
Claro, que todo el mundo intenta tapar esta faceta mas bien doméstica de nuestro Libertador.

Leinho dijo...

Corrección... La frase original era "Se hará lo que debe hacer o no encera nada"

The Bug dijo...

Siempre es bueno contar con personas tan cultas en este espacio.
Gracias Leinho por tu invalorable aporte (y no es que no lo valore, eh?).