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miércoles, 24 de septiembre de 2008

Desayunando con Lindsay: ¡Mirá con qué nos desayunamos hoy!

Después de mucho renegar con sus caprichos, logramos que Lindsay vuelva al ruedo.
Los que apostamos por su regreso ya no sabíamos mas que hacer para que siente cabeza un poco, se deje de joder con sus acostumbrados desplantes y remonte su carrera artística.
Afortunadamente, nos enteramos que la gente amiga de Elegancia Cero quería hacer una entrevista a alguien que tuviera una gran trayectoria, impresionantes cualidades artísticas y sea casi un mito en el ambiente artístico.
Afortunadamente, como decíamos, el entrevistado falló a último momento y enterados de ésto le ofrecimos como reemplazo a Lindsay.
Decí que esta buena gente agarró viaje. Su corresponsal, Sabrina, terminó entrevistando a Lindsay. Un sol, Sabrina.
En un esfuerzo de producción inaudito, esta entrevista sale en forma simultánea aquí y en Elegancia Cero, para beneplácito de los lectores, que de esta forma pueden leerlo en estéreo.

El Profe, desde su Propiedad Privada, se colgó la pesada mochila de documentar el evento -al mejor estilo de los juicios orales yankees- y nos dejó una ilustración digna de ser enmarcada (probablemente eso hagamos). ¡Millones de gracias, Profe!

¡Corre cinta!

Sabrina y Lindsay Gutierrez en plena entrevista. La diva firma un autográfo para su sobrino presente mientras la reportera saborea un sabroso Café Torales, auspiciante del encuentro (imagen cortesía de El Profe)

Sabrina -Lindsay, cara, me gustaría que me cuente ¿cómo fue su lanzamiento en la revista de Miami allá por... quello anno que usted sabe. Me refiero al comienzo, no cuando la lanzaron a la calle... Corrientes, bueno la Corrientes de allá? ¿Eeeeh?
Lindsay -Bueno, antes que nada, hola, como estás, como te va. De donde yo vengo se saluda, ¿vistes?. Ahora sí, te cuento. Ay, qué mona que estás, sos divina. Bueno, yendo al punto: me preguntás por mis inicios en Miami. Bien, en realidad, como sabrás, yo llegué a Miami siendo una artista ya consagrada, así que no se si es correcto hablar de un "principio". Preguntale a cualquier crítico de allá, vas a ver, cualquiera que me conozca, o sea todos, jajaja, te va a poder confirmar que como artista yo no nunca tuve principios.
¿La Corrientes de allá?¿Te referís a Connecticut?
No, la verdad es que ahí nunca estuve.

Sabrina -Bene, hmmm usaría los zapatos que usó la famosa, la inigualable Celia Cruz que non tienen tacono? Che ropa preferisci usare? Descríbimi il suo guardarropas de tutto il giorno, dele.
Lindsay -Bueno, linda, eso de inigualable, jejeje, bueno, si, supongo que si. Cada uno tiene lo suyo.
Pero te explico: la negra, como le decíamos los íntimos, usaba esos zapatos sin tacos por un problema de estabilidad, para que no se le caiga toda la fruta que se ponía sobre la cabeza. Y si se le caía en medio de un recital, ponele un mango, un ananá, un par de bananas, con el taco por ahí los pisaba y es jodido eso de mover las caderas con un brochette frutal por zapato.
A mi no, a mi dejame con los tacos altos. Bien altos. No es por exagerar, pero hubo una época en que los usaba tan altos que me tenía que dejar las uñas del pie bien largas para hacer base con la punta.
Y te confieso, yendo a la otra pregunta, que mi guardarropas diario es bien sencillito: traje al cuerpo de lentejuelas, aros bien cargados y medias de red. Eso sí, si tengo que salir, me pongo algo menos de entrecasa.

Sabrina -Cuéntese una anécdota de su época moza (nel bar?) per favore que incluya le parole: LENTEJUELA, PLUMAS, MAQUILLAJE, CAÑA DE PESCAR.
Lindsay -Tengo una anécdota muy entretenida, de un verano que pasé con el divino de Cary Grant. Ya estaba viejo y a mi me habían contratado para cuidarlo. Ya estaba en silla de ruedas, pobre.
Era un viejo caradura, pero muy entretenido.
La cuestión es que un día me dijo una guarangada que rebalsó el vaso.
¿Y sabés que hice yo?
De la calentura que tenía, le pegué un saque de Lexotanil, aproveché que no se podía defender, lo vestí de lentejuelas, lo maquillé, le puse una boa de plumas y lo largué con su silla de ruedas por esas callecitas de allá, en bajada, después subida, hop, saltito con la silla y después bajada, como se ve en las series de policías.
Lo que pasó con la caña de pescar no te lo puedo contar porque aún estoy en litigio con sus familiares.

Sabrina -Madonna santa!¿Comme le gusta que se vista el hombre que está al suo lado? Quando viaja en colectivo per esempio.
Lindsay -El hombre que está a mi lado, jajaja, que buen sentido del humor, me se saltan las lágrimas de la risa, prestame el pañuelito para secarme así no se me corre el rimmel.
¡Todos saben que los hombres no están a mi lado, sino atrás mío!
Jajaja, preciosa, linda, parecés una muñequita, que fino sarcasmo el tuyo, eh.
Bromas aparte... ¿qué es un colectivo?

Sabrina -Por último Lindsay qué consejino le daría a un/a adolescente que la está leyendo con respecto a su ropa interior ya que de eso se trata mi columna en Ele 0
Lindsay -En principio, le diría que siga sus instintos, que tiene que tener en cuenta que si ya se está viendo su ropa interior no se preocupe, que va por buen camino. O tal vez pueda ser que la atropelló uno de esos camiones grandes con asientos que llevan gente adentro y no sé como se llaman.
Pero en ese caso tampoco importa mucho, ¿no?.
Lo que si le diría, en base a mi experiencia personal, es que la arpillera es buena para un estilo rústico, aunque no debe extralimitarse su uso más allá de un bolso o cartera.

Sabrina -Gracias por acceder a este brevissimo reportaggio Lindsay pero devuélvame mi pañuelo.
Lindsay -¿Ya está?, ¿cortaron?, ¿en que canal sale esto?, va en horario central, ¿no es cierto?
¿Elegancia cero me dijo que se llamaba el programa, no?
Mirá, chirusita, el pañuelo me lo quedo, no quiero que después salgas a vender el pañuelo a un coleccionista o admirador y te llenes de plata sólo porque lo mojé con mis lágrimas.

Sabrina -Quello pañuelo, ma cosa dice ? è il mio , porca miseria mi pañuelo, vieja.
Lindsay -¿Vieja?, ¿vieja yo?, ¡ja!, ¡minga que me vas a hacer llorar de nuevo para vender mas caro ese pañuelo de mierda!

En este punto la entrevista trocó a su fin.

Acercándonos a Sabrina para darle nuestro agradecimiento y consultada sobre su impresión sobre la entrevista, obtuvimos la siguiente declaración: "Al pañuelo no me lo devolvió más, ¡ma che emozione!"

lunes, 24 de septiembre de 2007

Desayunando con Lindsay Gutierrez: hoy, Chinchulín

Para este nuevo encuentro de nuestra diva con destacados exponentes del medio blogueril hemos contactado al señor Mantis (aunque bueno, las declaraciones del reporteado no lo dejan parado precisamente como un "señor", en todo caso como un señor feudal) para que nos preste o alquile a Chinchulín, su esclavo personal en el blog Damos Pena.
Este "simpaticón negrito", según palabras de la mismísima Lindsay, nos ofreció una charla sin desperdicios. Y realmente no tuvo desperdicios de ningún tipo, ya que hasta sorbió las migas que quedaron en el mantel después del desayuno, tanta es el hambre al que está acostumbrado por las crueldades que le depara el destino en manos de su dueño.
Dudamos en poner esta entrevista al aire, ya que puede herir susceptibilidades. Sobre todo la de Mantis, que puede atacarnos de distintas maneras e incluso tratar de cagarnos a trompadas si se le viene encima un rebaño de abogados tratando de prenderse en el reparto de dinero ante un posible juicio por abandono, maltratos y privación ilegítima de la libertad (sí, Mantis, es ilegítima aunque hayas esgrimido un comprobante fiscal por la compra de Chinchulín).
Además, no es cuestión de publicar cosas que pueden perjudicar a un colega webloguero, pero como bien dijo Lindsay: "mirá, si me sube el rating lo que opine la gente me importa tres velines; aunque el bebote este -por Chinchulín- me cae simpatiquísimo, ¿cómo no creerle que su dueño es un sátrapa?".
En fin, que sea lo que Dios quiera.
Por favor, la cortina...



Hoy, con ustedes, en Desayunando con Lindsay Gutierrez, un invitado de lujo: Chinchulín.
La mesa que compone hoy nuestro desayuno está conformada por leche de jak homogeneizada, frutos tropicales, frutas secas, huevos poché, fresco, batata, pickles surtidos y una buena bandeja de saladitos.
Pasemos ya a las preguntas:

Lindsay: ¿Cosas que más te asustan?
Chinchulín: Ufff… muchas. No sabría por cual comenzar. Meses atrás, cuando todavía vivía encadenado, una de las cosas que más me asustaba era ver que mi amo se preparaba para jugar al borracho imaginario. Porque él no bebe alcohol, pero a veces cuando esta medio, como quien dice, "al divino botón", se hace el borracho. Y es un borracho imaginario del tipo violento, recuerdo que me gritaba cosas muy feas. Lo que más me asustaría hoy en día, sería el tener que regresar a mi África natal, o ser enviado a Venezuela por error en una encomienda. Aunque el hecho de que un ratón pudiese metérseme adentro por la boca y salir comiendo mis intestinos también me asusta. Mi amo dice que puede pasar eso si dormís más de tres horas al día, y por eso a veces me da vidrio molido para comer. Dice que eso me ayuda porque el ratón que se corta el hocico y no puede morderme, y debe ser verdad, porque me sale bastante sangre por el ano. Suerte que no es mía, ¿no?

Lindsay:
¿Qué pensás ser cuando seas grande ahora que sos un niño?
Chinchulín: Llegar a ser grande es una de mis metas en la vida. Igualmente, gracias a mi amo logré crecer varios centímetros. Su teoría del "tener mucha comida en el estómago hace que uno esté más pesado y tire hacia abajo, impidiendo el crecimiento y desarrollo de las extremidades inferiores" aún no pudo ser comprobada, pero tiene mucho sentido y yo confío en ella, porque todavía soy pequeñito. Supongo que habrá que esperar a estar en esa edad en la que se pega el estirón para juzgar los resultados.

Lindsay:
Ahora que sos un niño, ¿pensás?
Chinchulín: No entiendo realmente esta pregunta. Sí, pienso. Pienso en muchas cosas. Monica Bellucci, por ejemplo, o la relación entre el desempeño sexual de una persona de acuerdo a lo cerca que vive de una zanja. Una chica que conocí durante mis días de dormir en la calle me dijo que "cuanto más cerca de una zanja vive alguien, mejor es en la cama, fijate cuando crezcas, y vas a ver que es así".

Lindsay: ¿Cuál fue tu regalo más preciado?
Chinchulín: Esta es una historia interesante. Mientras venía en el barco rumbo a la Argentina, conocí a un viejito llamado Nasimedón, quien me regaló un objeto maravilloso. Una madeja de hilo atada a un espejo. El viejito no soportó el viaje y murió durante la noche anterior a nuestro desembarco, pero antes, me lo explicó y demostró todo. Este artefacto tenía la peculiaridad de permitirle a su dueño ver cualquier cosa en cualquier parte del Universo, ya que bastaba con derramar siete lágrimas sobre su superficie para que, como por arte de magia, lo que se quisiera ver, apareciese. Conocí el mundo entero gracias a este elemento, y me gustaría decir que lo conservo, pero mi amo no estaba interesado en adquirirme junto a lo que el distribuidor supo llamar "mis accesorios", porque –dijo- "no quiero agrandar el combo una mierda y yo al celular lo uso para hablar durante una emergencia o amenazar a los números equivocados, no para sacar fotitos". Creo que quedó todo en un container cercano a la estación Retiro.
Por lo que no sé si cuenta como respuesta a tu pregunta. Digamos entonces, mejor, una revista "El Gráfico" medio vieja que me regaló mi amo para Navidad. En la tapa estaba el accidente de Oscar Aventín, ese piloto de Turismo Carretera que se mató al chocar con el auto. "Vos corré, dale –me dijo mi amo- y vas a ver que te va peor"

Lindsay: ¿Alguna vez soñaste estar en la televisión, como ahora, conmigo?
Chinchulín: No, mis sueños suelen ser horribles, al menos, para el común de las personas. Mi sueño recurrente más frecuente es así: yo voy caminando por la calle y de repente hay un montón de autos oxidados que me impiden el paso. De repente, aparece mi amo y me golpea con una pieza de panceta salada metida dentro de una botinera, pero no de las botineras de marca, sino sus imitaciones hechas con materias primas paraguayas y manos bolivianas. Fuera del sueño eso sucedía en por lo menos en por lo menos el 24% de mis tundas, aunque con fiambres de menor valor económico. Y cuando digo botinera de marca no me refiero a Wanda Nara, ya que aunque ella se ha sabido comer sus buenas piezas de fiambre de vestuario, me parece más bien un genérico, y no un ítem de lujo. Monica Bellucci… esa sí que sería una botinera de la gran puta. Perdón… pasa que de a ratos se me para, pero tengo entendido que son cosas normales en un niño de mi edad.

Lindsay: ¿Un mensaje a todos los niños del mundo?
Chinchulín: Cualquier hombre con pinta de almacenero gallego que se les acerque mientras ustedes descansan sentados en el cordón de la vereda a la vuelta de la Estación Liniers, y les diga cosas como "vení, comete estos caramelitos que te vas a sentir mejor cuando yo empiece a cuidarte", no necesariamente va a estar diciendo la verdad. Otórguense el beneficio de la duda.

Lindsay:
¿Qué harías si tuvieras, no se, un millón de dólares?
Chinchulín: Un millón de dólares es mucho dinero, pero me extraña que me hagas esta pregunta. Según la copia de la Constitución Nacional que supiera acercarme mi amo, los esclavos no tenemos derecho a la propiedad privada (y cito las palabras del autor): "Cagaste, negro. A llorar a la Iglesia. Te juro por la motuda que te parió que te llego a ver con una moneda encima y te pateo hasta transformarte en una reposera de caoba labrada". Algún día cambiarán las cosas, supongo. Quiero creer.

Lindsay: ¿Hiciste la tarea, tomaste la leche, te abrigaste bien, te lavaste los dientes, hiciste pis antes de acostarte?
Chinchulín: Quisiera decir que voy al colegio y tengo deberes, pero no es así. Mi amo dice que todo lo que necesito saber lo voy a aprender de él o –en su defecto- leyendo blogs. Me sugirió: "metete a las páginas en las que veas que las conjugaciones verbales son respetadas o por mi vida te juro que te baño con la manguera y te meto en un tacho con cal viva, negro asqueroso". No recuerdo si fue una sugerencia o una amenaza. Y creéme, al tercer sogazo en los riñones las ganas de hacer pis se te van, entre otras cosas. Y no me gusta tomar la leche... me trae recuerdos incómodos de algunas cosas que sucedieron en el container... estaba todo muy oscuro... muy oscuro...

Lindsay: ¿Te imaginás siendo presidente algún día?, ¿por qué?
Chinchulín: No, no. Los esclavos no podemos ser presidentes. Eso también está en la Constitución. Me gustaría, sí, acompañar a mi amo en su escalada de poder, porque la verdad es que él no es tan malo, y cuanto mejor le va a él, mejor me va a mí, porque sus sobras son mejores en todo el sentido de la expresión. Por ejemplo, cuando él se compra unas zapatillas me presta a mí las anteriores, o las anteriores de las anteriores.

Lindsay:
Si pudieras elegir, ¿qué elegirías?
Chinchulín: Me gustaría volver a Damos Pen@. Mi amo escribe menos que antes pero dice que la gente se cansó de mi aspecto desamparado y mi color de piel aborrecible, y por eso me echó. Dice que ser negro "ya fue", ahora que ganó Macri, pero yo creo que hay muchos lectores nuevos que no llegaron a conocerme. Además, siempre está la posibilidad de enharinarme, lisiarme y montarme sobre la "Ola Michetti", pero no sé… La verdad, no sé… Aunque confieso que algo de miedo me daría reencontrarme con él ahora, ya que esa cultura del "desarme civil" lo tiene bastante nervioso...

Llegado este punto, la entrevisto finalizó bruscamente, debido a que el señor Mantis ingresó al estudio, se metión en esa y sin preocuparse por las cámaras lo sacó de allí a Chinchulín meta patada en el culo.
Suerte que no vamos en vivo.

lunes, 6 de agosto de 2007

Desayunando con Lindsay Gutierrez: hoy, la señorita Baterflai

Luego de dos entrevistas donde frente a Lindsay estuvieron una comentarista y una moderadora de blogs respectivamente, era hora de entrevistar a una webloguera hecha y derecha.
Después de arduas negociaciones (si, tuve que mandar dos mails, caramba) logramos que la señorita Baterflai, monarca absolutista de Mantantirulandia, accediera a desnudar su vida privada ante las cámaras de un improvisado set de filmación instalado en el restaurante. Los costos del lobby del hotel han subido considerablemente por lo que esta vez optamos por uno de los cálidos rincones de nuestro comedor.
El desayuno que adornó la entrevista consistió en un café con leche (sin espuma para Lindsay), acompañado de dos medialunas saladas y dos rulitos de manteca por cabeza. Eso si, como uno de los auspiciantes del ciclo es Garmendia Zapatos, acompañamos la decoración de la mesa con dos finísimos taco aguja del 34.
Lamentablemente la charla no duró más de dos minutos, porque Lindsay consideró que la entrevistada estaba siendo demasiado irónica y evasiva queriendo llamar la atención haciéndose la chistosa. Luego dijo que la única que en su programa llamaba la atención era ella, se ofendió y se fue, al grito de "hagan lo que quieran, si no alcanza con esas diez preguntas de mierda rellenen otra vez con un capítulo de Mr. Bean".
He aquí el ping pong de preguntas y respuestas entre Lindsay y Bater, sin cortes ni censuras (porque si cortamos y censuramos, no nos queda nada).



Lindsay: ¿Por qué Mantantirulirulá?
Bater: Alguien solía saludarme con un "buenos días su señoría", y yo prolijamente contestaba "mantantirulirulá". Una vez que ví la palabra escrita, me gustó tanto que la adopté para blog.
Bueno, eso en parte, en realidad era una cuenta de correo que tenía por ahí, debido a lo primero. Se lo puse al blog porque al principio era nomás para los amigos, para que asociaran fácil, y para que los no-amigos se sacaran la cresta (trasandinos dixit) intentando escribir semejante trabadedos. Fue al completo cuete, hay gente que aún se anima a escribir la dire de mi blog.

Lindsay: ¿Cuándo fue la última vez que te tropezaste?
Bater: ¿Con quién?

Lindsay: Si tuvieras que elegir entre el mar o las montañas, ¿con quién irías?
Bater: Inevitablemente, conmigo.

Lindsay: ¿Cuántas horas al día le dedicás a los blogs?, ¿aparte vivís?
Bater: Adiviná.

Lindsay: ¿Qué tema no volverías a tocar en uno de tus blogs, ¿por qué, eh?
Bater: "Over the rainbow". Me sale horrible.

Lindsay: ¿Qué me queda mejor, ahora que me tenés enfrente, el rojo o el amarillo?
Bater: El amarillo y negro del caño.

Lindsay: ¿Qué es lo que más vergüenza te da?
Bater: Toda mi vergüenza es ajena.

Lindsay: ¿Para qué sirve la vida?
Bater: Para perderla, en algún momento.

Lindsay: ¿Tu receta de cabecera?
Bater: Las berenjenas en escabeche.

Lindsay: ¿A quién dejarías dormir en un colectivo sin avisarle que se está pasando como cuarenta cuadras?
Bater: A todos mis ex. Y le pondría varios ladrillos sobre el pie del acelerador al chofer el bondi.

Sinceramente lamentamos lo breve del encuentro. Nos vemos en la próxima entrevista.
Es que hay días en que no se pueda aguantar a nuestra diva.

lunes, 25 de junio de 2007

Desayunando con Lindsay Gutierrez: hoy, la señorita Corvina

Luego su exitoso debut entrevistando a la Srta. Castrelli, la diva Lindsay Gutierrez accedió a continuar el ciclo.
Claro que hubo demoras en la producción de esta segunda emisión debido a las arduas negociaciones que debimos llevar a cabo con su equipo de asesores y chupamedias -once veces tuvimos que cambiar el empapelado de su camarín porque quiere que siempre esté a tono con su vestimenta, sea la que sea que lleve puesta en ese momento- pero al fin estamos en condiciones de ponerla al aire.
Así como su primer entrevista ha sido a una persona a la que se conoce sólo por su participación como moderadora de los comentaristas del blog de Podeti, nos pareció interesante reportear a alguien perteneciente a la otra cara de la moneda: una comentarista de raza. De hecho es una del selecto y minúsculo grupo de comentaristas sin blog propio.
La actividad de Corvina, como comentarista, nos ha ocasionado unos cuantos inconvenientes con Lindsay, ya que Corvina se empeñó durante toda la entrevista a comentar lo ajustado del vestido de la estrella, lo mejor que le quedaría otro tipo de peinado y lo rídiculo de las hebillas de sus zapatos. Como todos sabemos (aperentemente excepto Corvina) este tipo de comentarios enfurecen a nuestra diva, así que optamos por mantenerlas en estudios separados y hacer las entrevistas telefónicamente. La magia de la television luego haría el resto.
Bien, sin más preámbulos, vamos a nuestra entrega de hoy.
Música, maestro.

Hoy con ustedes, desayunando con Lindsay Gutierrez, la señorita Corvina.
Luego de los giritos y vueltitas para que la estrella muestre la ropa y de presentar nuestro desayuno (café con leche liviano, tostadas integrales donadas por uno de nuestros sponsors, manteca y un poco de fresco y batata), vamos directamente al famoso ping pong de preguntas y respuestas:

Lindsay: ¿Cinco blogs de lectura diaria obligada?
Corvina: Yo Contra el Mundo de Podeti, Mantantirulirula de Baterflai, ¿Qué estás buscando? de Bug & Mux, Polenta con Pajaritos de The Bug y Culo de Camión de The Bug.

Lindsay: ¿Cuántos blogs lees a conciencia por día?
Corvina: El de Podeti, el de Bater y los de Bug. Y un par de veces por semana estos otros: The Dilbert Blog de Scott Adams, Música que Escucha Carlos de ... Carlos, Ataque de Caspa de Weltklang Cinefania de Darío Lavia y Guitarraonline.Estos últimos no son blogs, pero son páginas muy interesantes.

Lindsay: ¿El mejor comentario que hayas hecho?
Corvina: Uf, son tantos, que no se si alcanza el tiempo, Lindsay... Recuerdo con especial cariño aquella vez que Podeti nos hizo levantar a las siete de la mañana a escribir el histórico post en colaboración con Sir Lewis y Karmelo Restelli, en el que aparecían gatitos radiactivos y taxistas clones de Arjona.

Lindsay: ¿Un héroe de la infancia?
Corvina: Mis heroínas eran Vampirella y la Gatúbela de Julie Newmar.

Lindsay: ¿Con o sin anchoas?
Corvina: Sólo en una porción una anchoa con alcaparra.

Lindsay: ¿Una película que envolverías en papel de aluminio y llevarías a horno moderado tirando a fuerte?
Corvina: La filmografía de Stallone. Horno máximo.

Lindsay: Lo peor que te pasó arriba de un colectivo
Corvina: Fue los 18 ó 19 años. iba subiendo al bondi, el tipo que venía atrás me quiso ayudar a subir y me metió una mano. Sin mediar palabra me di vuelta y le encajé una trompada, a lo que el chabón, en principio shockeado, respondió con insultos y me tiró una piña, que esquivé. Ahí me salió a defender un montón de gente y lo bajaron. Nunca le había pegado a nadie, y no se cómo me salió esa reacción.

Lindsay: ¿Por qué el nombre, Corvina?
Corvina: Una ocurrencia de mi maridito festejada por una pareja de amigos. Para colmo, durante unas vacaciones en las costas del Tuyú, justo el día de mi cumpleaños, los pescadores del lugar festejaban "Las 24 hs. de la Corvina Negra".

Lindsay: ¿Qué es preferible en una media rota, que el agujero esté sobre el dedo gordo o sobre el chiquito?
Corvina: En el dedo chiquito se banca más, porque el dedo gordo es el que marca el rumbo del pie.

Lindsay: Un día te despertás y te das cuenta que estás en un lugar desconocido, al que no recordás haber ido y en compañía de alguien que tampoco sabés como llegó ahí. ¿Qué lugar y qué persona serían las peores opciones para la ocasión?
Corvina: En la maternidad, en la misma cama con mi mamá.

En este punto de la entrevista, a Lindsay le cayó la ficha de que ella había preguntado por "un" héroe de la infancia y Corvina le contestó con dos. Ahí nomás se paró, dijo "esta me está tomando de pelotuda o qué?" se fue a buscar a la entrevistada al otro estudio y se tomaron a golpes de puño.
Por miedo a posibles sanciones del Comfer, nos vimos obligados a dar por terminado el reportaje, cortar las partes violentas y completar el tiempo que dura el programa con un capítulo de Mr. Bean.


Nota: Remozado y upgradeado del día de hoy: La fuente de la sabiduría.


miércoles, 9 de mayo de 2007

¡Mamita, qué nervios, qué debut, Lindsay! Hoy con ustedes, en "Desayunando con Lindsay Gutierrez", la señorita Castrelli

"De a poquito empieza a subir el volumen de la cortina musical.
Lindsay Gutierrez sonríe a cámara y anuncia a su primer invitada.
La señorita Castrelli, impecable, insospechablemente humana, entra en escena y el show da inicio."
Así describió la prensa el inicio del nuevo ciclode Polenta con Pajaritos: Desayunando con Lindsay Gutierrez.
Lo vivimos como lo que ha sido, un verdadero espectáculo.
Maradona se ha vanagloriado de tener a Pelé de visita en su show, Palito Ortega trajo a la Argentina a Frank Sinatra y Mickey Rourke ha peleado con Henry de Ridder en un viejo programa de Tinelli.
¿Y a quien le ganaron, señores?
Nosotros tuvimos a la señorita Castrelli en nuestra producción.
Ella, moderadora del blog del señor Esteban Podeti, en el diario Clarín, no necesita mayores credenciales.
Confesamos que nos intimidó con su presencia por su caracter, rígido y formal aunque sincero, pero ganose rápidamente nuestro respeto y admiración.
Contar con su presencia fue un orgullo, a sabiendas que es conocido su rechazo a la exposición pública, por lo que -hasta ahora, podemos decir- poco se sabía de su faceta más humana e íntima. Tanto es así que todas las negociaciones para lograr su presencia fueron gestionadas ante el mismísimo Podeti, quien confesó que Castrelli prefería usar su casilla para no correr el riesgo de conectarse con "gente rara".

El desayuno tuvo lugar en el loft de un reconocido hotel céntrico.
Castrelli prefirió mantener el evento en secreto y esgrimió razones para no hacerlo directamente en nuestro restaurante. "Está muy expuesto -dijo-, puede que se junte demasiado público, y además por las cucarachas".
Es una lástima ya que no nos hubiéramos ahorrado unos cuantos mangos.

Hubo momentos de inconmensurable emoción, instantes de alegría fresca y jovial y también algunos picos de tensión, cuando ante alguna pregunta medio desubicada por parte de Lindsay, Castrelli empezaba a gritarle cosas como "perra arrastrada", "¡tchac!", "cerda machista" y "me das lástima, imbécil", por lo general esgrimiendo desafiante un vigilante o el cuchillito romo para untar la manteca.

Lamentablemente, la mayor parte del reportaje sale por un blog codificado que tenemos (en realidad todavía no lo sacamos al aire porque no nos pusimos de acuerdo a cuanto estará el abono).
Sin embargo, estamos en condiciones de obsequiarles un jugoso ping-pong de preguntas y respuestas, en donde la verdadera personalidad de Castrelli queda deliciosamente al descubierto.

Lindsay- ¿Un modelo a seguir?
Castrelli- Mi madre

Lindsay- ¿Un objetivo en la vida?
Castrelli- Desarrollarme y crecer profesionalmente.

Lindsay- ¿Dulces o saladas?
Castrelli- Dulces. Pero me cuido bastante.

Lindsay- ¿La respuesta evasiva perfecta?
Castrelli- No doy respuestas evasivas. Las considero propias de gente débil.

Lindsay- ¿Taxi o colectivo?
Castrelli- Mi novio me trae en su coche al trabajo y de regreso me tomo un colectivo. Preferiría un taxi, pero mi salario actual no da para tanto.

Lindsay- ¿Un recuerdo de la infancia?
Castrelli- Una vez quedé encerrada en un ascensor con un payaso (íbamos ambos al cumpleaños de mi medio hermano, y mi madre no quería subir porque no quería encontrarse con mi padre, de quien estaba divorciada). El ascensor se paró. Me asusté mucho y me abracé al payaso, que me rechazó brutalmente. Estaba histérico. Al parecer era claustrofóbico, y empezó a golpearse contra las paredes hasta sangrar, y en determinado momento perdió el conocimiento. Permanecí con el payaso durante unas tres horas, pensando que tal vez estaba muerto, pero me juré no llorar; cuando me rescataron no derramé una sola lágrima Fue una experiencia terrible, pero aprendí una valiosa lección de fortaleza y autocontrol, y a no esperar ayuda de terceros. Eso ha forjado el carácter independiente y fuerte que poseo hoy y que tanto me ha ayudado a hacerme un lugar en la vida. No sé qué habrá pasado con el pobre y patético payaso.

Lindsay- Si no fuera moderadora de un blog, ¿en qué se imagina desempeñándose?
Castrelli- No creo que siga en esto mucho tiempo, es una tarea que tiene un “techo”. Mi objetivo en este momento es ser asesora de contenidos de un canal de televisión. Pero una de mis fantasías es ser profesora de equitación, deporte que junto con el Tae Kwon-Do es mi profunda pasión.

Lindsay- ¿Un tema musical o libro inspirador?
Castrelli- El arte de la Guerra, de Sun Tzu. Es un libro que sirve para todas las situaciones de la vida. Musicalmente, me gusta Alejandro Sanz y la música moderna en general.

Lindsay- ¿Una directiva preferida?
Castrelli- Me gusta la “Directiva Secreta”. No puedo decir qué la dispara, pero la aplicación de la pena –que a veces se advierte al infractor y a veces no -tiene alcances más allá de lo virtual, gracias a un equipo de logística con el que empecé a trabajar hace poco.

Lindsay- ¿El mar o las montañas?
Castrelli- El mar para descansar y la montaña para poner a prueba mi voluntad y la de mi círculo de afectos.

Gracias Srta. Castrelli, gracias Esteban, gracias Lindsay.
Confesamos que lo hemos disfrutado mucho.

sábado, 5 de mayo de 2007

Y después no digan que no tenemos producción

¡Por fin se nos dió una!
Después de varios meses de tratativas, nos dijo que sí una de las grandes divas argentinas, actualmente residente en Miami.
Se trata nada menos que de Lindsay Gutierrez, estrella en la década del 70 y protagonista de numerosos éxitos cinematográficos que causaron furor en toda latinoamérica y especialmente en la comunidad latina de los EE.UU.
Precisamente este reconocimiento le permitió emigrar hacia este país y continuar allí su amplia carrera, que lamentablemente es poco conocida aquí.
Lindsay, será la anfitriona de un ciclo televisivo que se grabará acá en el restaurante o en distintos puntos del país.
"Desayunando con Lindsay" es una producción en la que apostamos casi todos los recursos del comedor, en un intento desesperado por salir a flote de una vez por todas. Nos hemos arriesgado a tal punto -convencidos que esto será un éxito- que hemos vendido parte del mobiliario de sillas y mesas, por lo que esperamos recuperar algo de la inversión por si aumenta la clientela y no quieren comer de parado.
La temática del programa será sencilla y obviamente plagiada (para que andar con rodeos en mi nueva etapa de honestidad brutal): en cada entrega, un personaje desayunará con Lindsay y desnudará sus intimidades ante las cámaras.
El punto fuerte del producto serán los ping-pong de preguntas y respuestas.
La única novedad que tenemos para que esto no parezca el programa de la Legrand, es que los personajes entrevistados no serán otros que conocidos personajes que abundan en la blogósfera, sean ellos blogueros o comentaristas compulsivos.
Esperemos que logremos la aceptación de público, o estaremos en el horno.

Disfruten mientras tanto la cortina del programa, que deberían estar escuchando si tienen un parlantito prendido.

Nota: no se si está muy pesada la carga del mp3, en la PC del restaurante carga rápido. Cualquier cosita me avisan. Ya veré si puedo solucionarlo o les recomiendo un acceso a internet más veloz. Ah! La forma de colgarlo la tomé de este post de Mantantirulirulá.