lunes, 24 de septiembre de 2007

Desayunando con Lindsay Gutierrez: hoy, Chinchulín

Para este nuevo encuentro de nuestra diva con destacados exponentes del medio blogueril hemos contactado al señor Mantis (aunque bueno, las declaraciones del reporteado no lo dejan parado precisamente como un "señor", en todo caso como un señor feudal) para que nos preste o alquile a Chinchulín, su esclavo personal en el blog Damos Pena.
Este "simpaticón negrito", según palabras de la mismísima Lindsay, nos ofreció una charla sin desperdicios. Y realmente no tuvo desperdicios de ningún tipo, ya que hasta sorbió las migas que quedaron en el mantel después del desayuno, tanta es el hambre al que está acostumbrado por las crueldades que le depara el destino en manos de su dueño.
Dudamos en poner esta entrevista al aire, ya que puede herir susceptibilidades. Sobre todo la de Mantis, que puede atacarnos de distintas maneras e incluso tratar de cagarnos a trompadas si se le viene encima un rebaño de abogados tratando de prenderse en el reparto de dinero ante un posible juicio por abandono, maltratos y privación ilegítima de la libertad (sí, Mantis, es ilegítima aunque hayas esgrimido un comprobante fiscal por la compra de Chinchulín).
Además, no es cuestión de publicar cosas que pueden perjudicar a un colega webloguero, pero como bien dijo Lindsay: "mirá, si me sube el rating lo que opine la gente me importa tres velines; aunque el bebote este -por Chinchulín- me cae simpatiquísimo, ¿cómo no creerle que su dueño es un sátrapa?".
En fin, que sea lo que Dios quiera.
Por favor, la cortina...



Hoy, con ustedes, en Desayunando con Lindsay Gutierrez, un invitado de lujo: Chinchulín.
La mesa que compone hoy nuestro desayuno está conformada por leche de jak homogeneizada, frutos tropicales, frutas secas, huevos poché, fresco, batata, pickles surtidos y una buena bandeja de saladitos.
Pasemos ya a las preguntas:

Lindsay: ¿Cosas que más te asustan?
Chinchulín: Ufff… muchas. No sabría por cual comenzar. Meses atrás, cuando todavía vivía encadenado, una de las cosas que más me asustaba era ver que mi amo se preparaba para jugar al borracho imaginario. Porque él no bebe alcohol, pero a veces cuando esta medio, como quien dice, "al divino botón", se hace el borracho. Y es un borracho imaginario del tipo violento, recuerdo que me gritaba cosas muy feas. Lo que más me asustaría hoy en día, sería el tener que regresar a mi África natal, o ser enviado a Venezuela por error en una encomienda. Aunque el hecho de que un ratón pudiese metérseme adentro por la boca y salir comiendo mis intestinos también me asusta. Mi amo dice que puede pasar eso si dormís más de tres horas al día, y por eso a veces me da vidrio molido para comer. Dice que eso me ayuda porque el ratón que se corta el hocico y no puede morderme, y debe ser verdad, porque me sale bastante sangre por el ano. Suerte que no es mía, ¿no?

Lindsay:
¿Qué pensás ser cuando seas grande ahora que sos un niño?
Chinchulín: Llegar a ser grande es una de mis metas en la vida. Igualmente, gracias a mi amo logré crecer varios centímetros. Su teoría del "tener mucha comida en el estómago hace que uno esté más pesado y tire hacia abajo, impidiendo el crecimiento y desarrollo de las extremidades inferiores" aún no pudo ser comprobada, pero tiene mucho sentido y yo confío en ella, porque todavía soy pequeñito. Supongo que habrá que esperar a estar en esa edad en la que se pega el estirón para juzgar los resultados.

Lindsay:
Ahora que sos un niño, ¿pensás?
Chinchulín: No entiendo realmente esta pregunta. Sí, pienso. Pienso en muchas cosas. Monica Bellucci, por ejemplo, o la relación entre el desempeño sexual de una persona de acuerdo a lo cerca que vive de una zanja. Una chica que conocí durante mis días de dormir en la calle me dijo que "cuanto más cerca de una zanja vive alguien, mejor es en la cama, fijate cuando crezcas, y vas a ver que es así".

Lindsay: ¿Cuál fue tu regalo más preciado?
Chinchulín: Esta es una historia interesante. Mientras venía en el barco rumbo a la Argentina, conocí a un viejito llamado Nasimedón, quien me regaló un objeto maravilloso. Una madeja de hilo atada a un espejo. El viejito no soportó el viaje y murió durante la noche anterior a nuestro desembarco, pero antes, me lo explicó y demostró todo. Este artefacto tenía la peculiaridad de permitirle a su dueño ver cualquier cosa en cualquier parte del Universo, ya que bastaba con derramar siete lágrimas sobre su superficie para que, como por arte de magia, lo que se quisiera ver, apareciese. Conocí el mundo entero gracias a este elemento, y me gustaría decir que lo conservo, pero mi amo no estaba interesado en adquirirme junto a lo que el distribuidor supo llamar "mis accesorios", porque –dijo- "no quiero agrandar el combo una mierda y yo al celular lo uso para hablar durante una emergencia o amenazar a los números equivocados, no para sacar fotitos". Creo que quedó todo en un container cercano a la estación Retiro.
Por lo que no sé si cuenta como respuesta a tu pregunta. Digamos entonces, mejor, una revista "El Gráfico" medio vieja que me regaló mi amo para Navidad. En la tapa estaba el accidente de Oscar Aventín, ese piloto de Turismo Carretera que se mató al chocar con el auto. "Vos corré, dale –me dijo mi amo- y vas a ver que te va peor"

Lindsay: ¿Alguna vez soñaste estar en la televisión, como ahora, conmigo?
Chinchulín: No, mis sueños suelen ser horribles, al menos, para el común de las personas. Mi sueño recurrente más frecuente es así: yo voy caminando por la calle y de repente hay un montón de autos oxidados que me impiden el paso. De repente, aparece mi amo y me golpea con una pieza de panceta salada metida dentro de una botinera, pero no de las botineras de marca, sino sus imitaciones hechas con materias primas paraguayas y manos bolivianas. Fuera del sueño eso sucedía en por lo menos en por lo menos el 24% de mis tundas, aunque con fiambres de menor valor económico. Y cuando digo botinera de marca no me refiero a Wanda Nara, ya que aunque ella se ha sabido comer sus buenas piezas de fiambre de vestuario, me parece más bien un genérico, y no un ítem de lujo. Monica Bellucci… esa sí que sería una botinera de la gran puta. Perdón… pasa que de a ratos se me para, pero tengo entendido que son cosas normales en un niño de mi edad.

Lindsay: ¿Un mensaje a todos los niños del mundo?
Chinchulín: Cualquier hombre con pinta de almacenero gallego que se les acerque mientras ustedes descansan sentados en el cordón de la vereda a la vuelta de la Estación Liniers, y les diga cosas como "vení, comete estos caramelitos que te vas a sentir mejor cuando yo empiece a cuidarte", no necesariamente va a estar diciendo la verdad. Otórguense el beneficio de la duda.

Lindsay:
¿Qué harías si tuvieras, no se, un millón de dólares?
Chinchulín: Un millón de dólares es mucho dinero, pero me extraña que me hagas esta pregunta. Según la copia de la Constitución Nacional que supiera acercarme mi amo, los esclavos no tenemos derecho a la propiedad privada (y cito las palabras del autor): "Cagaste, negro. A llorar a la Iglesia. Te juro por la motuda que te parió que te llego a ver con una moneda encima y te pateo hasta transformarte en una reposera de caoba labrada". Algún día cambiarán las cosas, supongo. Quiero creer.

Lindsay: ¿Hiciste la tarea, tomaste la leche, te abrigaste bien, te lavaste los dientes, hiciste pis antes de acostarte?
Chinchulín: Quisiera decir que voy al colegio y tengo deberes, pero no es así. Mi amo dice que todo lo que necesito saber lo voy a aprender de él o –en su defecto- leyendo blogs. Me sugirió: "metete a las páginas en las que veas que las conjugaciones verbales son respetadas o por mi vida te juro que te baño con la manguera y te meto en un tacho con cal viva, negro asqueroso". No recuerdo si fue una sugerencia o una amenaza. Y creéme, al tercer sogazo en los riñones las ganas de hacer pis se te van, entre otras cosas. Y no me gusta tomar la leche... me trae recuerdos incómodos de algunas cosas que sucedieron en el container... estaba todo muy oscuro... muy oscuro...

Lindsay: ¿Te imaginás siendo presidente algún día?, ¿por qué?
Chinchulín: No, no. Los esclavos no podemos ser presidentes. Eso también está en la Constitución. Me gustaría, sí, acompañar a mi amo en su escalada de poder, porque la verdad es que él no es tan malo, y cuanto mejor le va a él, mejor me va a mí, porque sus sobras son mejores en todo el sentido de la expresión. Por ejemplo, cuando él se compra unas zapatillas me presta a mí las anteriores, o las anteriores de las anteriores.

Lindsay:
Si pudieras elegir, ¿qué elegirías?
Chinchulín: Me gustaría volver a Damos Pen@. Mi amo escribe menos que antes pero dice que la gente se cansó de mi aspecto desamparado y mi color de piel aborrecible, y por eso me echó. Dice que ser negro "ya fue", ahora que ganó Macri, pero yo creo que hay muchos lectores nuevos que no llegaron a conocerme. Además, siempre está la posibilidad de enharinarme, lisiarme y montarme sobre la "Ola Michetti", pero no sé… La verdad, no sé… Aunque confieso que algo de miedo me daría reencontrarme con él ahora, ya que esa cultura del "desarme civil" lo tiene bastante nervioso...

Llegado este punto, la entrevisto finalizó bruscamente, debido a que el señor Mantis ingresó al estudio, se metión en esa y sin preocuparse por las cámaras lo sacó de allí a Chinchulín meta patada en el culo.
Suerte que no vamos en vivo.

10 comentarios:

Pantro dijo...

Un rico negrito simpatico nunca esta de mas...

yyy otra cosa, estoy de acuerdo con vos en que internet ya no nos pertenece, estoy esperando el momento en que google nos quiera cobrar cada busqueda

estas cordialmente invitado a mi pseudoblog:
www.pantroeluruguayo.blogspot.com

Chinita Jodida dijo...

¡Liberen a Chinchulín!! ¡Liberen a Chinchulín!!! ¡Liberen a Chinchulín!!!! ¡Liberen a Chinchulín!!!!!!!!!!

yerbanohay dijo...

Para cuando la pelicula de Chinchulin, miren que esperando ese acontecimiento el bueno de Gary Coleman hace mucho dejó de crecer.

Jorge Mux dijo...

¿La borrachera imaginaria de Mantis será mucho más violenta que una borrachera real?

Carolina dijo...

Pensé que Mantis lo había hecho pasar a mejor vida al pobre esclavito...

Es un alegrón saber que está bien, si es que podemos decir que ese chiquito está "bien"... Por lo menos está vivo y lo hace feliz a Don Mantis.

The Bug dijo...

Pantro, acepto su invitación, en un rato lo visito.

Eso Chinita, clamemos por la liberación de este pequeño.

Yerba, creo que Mantis está negociando los derechos de autor.

Mux, mejor ni averiguarlo.

Caro, todos sentimos lo mismo, pero creo que Mantis se hace el duro pero en el fondo es más bueno que Heidi.

PAY dijo...

Es bueno saber que el pobre de Chinchulin está vivo, yo ya pensaba que Don Mantis lo habia matado, ahunque pensando bien no parece que Don Mantis, sea de las personas que deje la mano de obra esclava, ni menos que la aniquile.-.

Apoyo una campaña pública para que este chico, previa desinfección de liendres y demas bichos, sea prestado periodicamente a cada bloguero para cumplir tareas hogareñas, tales como lavar leones y alimentoar cobras.-.


un abrazo.-.

pd: borracheras imaginarias??? si siempre está borracho.-.

Chinita Jodida dijo...

¡Liberen a Chinchulín!! ¡Liberen a Chinchulín!!! ¡Liberen a Chinchulín!!!! ¡Liberen a Chinchulín!!!!!!!!!!

Creo que es hora de organizar un plebiscito...

gabrielaa. dijo...

sí, claro, más bueno que Heidi después de la lepra

Ignatius Reilly dijo...

lisiarme y montarme sobre la "Ola Michetti"... ¡Por fin alguien lo dice!