Pasen y siéntense. Servilletas al cuello. Vasos Durax y mantel de plástico floreado. No esperen comida chatarra ni tampoco platos elaborados. A cambio, pueden meter la cuchara en la olla tantas veces como quieran.
Hoy, polenta con pajaritos.
El Exonario se hizo eco de una nueva palabra surgida en el restaurante: atrolondrado. Ahora que la citada recopilación ha salido de su clandestinidad y tiene prensa (¡internacional, señores, in-ter-na-cio-nal!) lo nuestro no es moco de pavo. A los de la R.A.E. les digo: sigan participando.
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