domingo, 26 de agosto de 2007

Ritmo de vida actual: ¿Insensibiliza?

Un grupo de sociólogos españoles ha dado a conocer hoy un informe en el cual se afirma que el caótico ritmo de vida que se lleva en las grandes urbes afecta en forma irreversible al sistema nervioso de sus habitantes. El informe explicita los resultados de un estudio que este grupo a iniciado a raiz del accidente en el cual un motociclista japonés perdió una pierna dándose cuenta del hecho 2 km después.
"No es una novedad esto del estrés en las grandes sociedades,"-nos cuenta Iñaki Igarzabal, director del Centro de Estudios Humanísticos, dependiente de la Universidad Complutense de Madrid- " y lo peor es que tiende a un crecimiento acelerado. Si ya nos afecta un problema en crecimiento podéis imaginaros lo que será el problema ya de adulto".
Este vertiginoso ritmo de vida -según sostiene el informe- provoca una insensibilidad progresiva en los individuos.
"El hombre está dejando de involucrarse emocionalmente en las tareas que efectúa", explica Igarzabal, " porque el cúmulo de responsabilidades que acarrea lo obliga a crear una barrera protectora que actúe a modo de coraza. Esto, llevado a niveles extremos, puede provocar una insensibilidad de tal magnitud que para el individuo pase desapercibido la pérdida de una parte de su cuerpo a raiz de un traumatismo severo."
El caso del japonés parece encuadrarse en esta sintomatología. Sólo percibió la pérdida de su pierna al detenerse en un semáforo y notar que no tenía que apoyar en el piso para mantener la moto en pie.
Pero el fenómeno no es nuevo y los sociólogos tomaron un caso que tienen muy a mano: el encierro de toros en Pamplona, donde el estrés y el ritmo se potencian con altas dosis de adrenalina.
Es conocido el caso de un participante de la corrida que tuvo por el lapso de diez días un cuerno de toro clavado entre las nalgas, advirtiéndolo sólo cuando sus amigos insistieron demasiado con que algo le abultaba el pantalón.
¿Qué pasa por la cabeza de una persona que se insensibiliza a tal grado de no advertir la pérdida de un miembro?
Básicamente, afirman los investigadores, la primer reacción es de indiferencia. Debido a esto es que pueden verse en las ciudades gente arrastrándose sin brazos o piernas, o directamente sólo de la cintura para arriba, sin siquiera darse cuenta del hecho hasta que algún bromista les pregunta por la hora o les informan que tienen los cordones desatados.
Luego, reniegan de la pérdida, transfiriendo al miembro extraviado toda la responsabilidad. Frases como "es que la pierna venía medio como lenta", "mi brazo no me acompañaba" o "igual no se integraba al grupo" son comunes.
Y no sólo estamos hablando de porciones corporales.
El estrés urbanístico puede ocasionar insensibilidad a otro tipo de pérdidas.
Una joven afectada por este flagelo, perdió la virginidad y se enteró recién a los ocho meses, un mes después de dar a luz a una pareja de gemelos sietemesinos.
Tal fue su grado de insensibilidad que al consultarla por la pérdida de su condición expresó: "que te frieguen, ¡mamón!".
Las conclusiones son claras: es necesario bajar el ritmo de vida, a riesgo de perder la cabeza y que ni siquiera eso importe.

3 comentarios:

PAY dijo...

Yo conozco un par de casos parecidos, una rubia muy corpulenta, perdió el cerebro bailando en un caño.- jajjaja
Otro caso es el de un tal "Mendez" (ni en pedo lo nombro) de La Rioja, que ni cuenta se dio el pobre, cuando perdió la guita de un pais entero, ni menos que tenia un monton de cuentas por ahi.-
y eso que tenian un ritmo de vida bastante cansino.-

Jorge Mux dijo...

Oiga, Bug, no se ría. Yo perdí los dos brazos en un accidente, pero hago como que no me doy cuenta para poder seguir tipiando.

The Bug dijo...

Mux, no es que me ría.
Tan sólo he perdido la expresión seria por estrés ciudadano.