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jueves, 25 de febrero de 2010

¡Vuelven las Guías Colman para personas verdaderamente estúpidas!: Hoy, cómo hacer hielos Rolitos caseros

Buenos días, cabecitas frescas.
Todos saben que no hay nada mejor que un cubito de hielo casero.
No tienen comparación con los que uno puede comprar por ahí, en estaciones de servicio y negocios autoservicios de hielo, por ejemplo, donde no hay seguridad de que uno de los empleados, acalorado, saque uno de la bolsa, lo chupe y lo vuelva a guardar.
Pero, ¿cómo hago un hielo Rolito en casa?
Aquí está una nueva entrega de las Guías Colman, pensadas para gente como uno, que te trae la solución.
  1. Comprar unas cuatro docenas de potes de Danonino o yogurcitos Cremix, esos que vende Pancho Ibañez y tienen envase cilíndrico.
  2. Tirar el contenido de los potecitos a la basura. En caso de ingestión accidental no induzca el vómito; jódase por pelotudo.
  3. Lavar bien los envases y rellenar con agua hasta casi el tope.
  4. Llevar al freezer.
  5. Dejar por lo menos tres o cuatro horas ahí adentro. Evite abrir el freezer cada media hora como un enfermo y meter los dedos adentro de los potes para ver si ya están hehos.
  6. Retirar, colocar boca abajo sobre fuentes, dejar reposar unos minutos y desmoldar.
  7. Con un taladro y una mecha de 12 milímetros practicar en cada uno el clásico agujero central (si usted es un estudiante avanzado en los métodos Colman también puede calentar una barra de acero al rojo vivo y efectuar el agujerico por simple presión y transferencia térmica y si no conoce este término, mejor tome el taladro).
  8. Colocar en una bolsa y devolver al freezer hasta el momento de utilizar.
Elaborados de esta manera, los hielos pueden llegar a conservarse hasta tres días, que es el tiempo que se estima en esta zona que tarda en cortarse el suministro eléctrico y se descongelan las heladeras.

miércoles, 15 de julio de 2009

Guías Colman para personas verdaderamente estúpidas: Hoy, cómo meter la pata hasta el caracú usando internet ingenuamente

Las Guías Colman nos acercan un método infalible para quedar mal en internet. Siga los pasos descriptos a continuación y siéntese a esperar los resultados.
  1. Escriba un post para su blog.
  2. Decídase a ilustrarlo con una foto.
  3. Vaya a Google y busque una imagen escribiendo algunas palabras claves del post.
  4. Tome la primer imagen que vea y peguela en su texto.
  5. Espere algunos días hasta que venga alguien y le deje un comentario informándole que la imagen era suya (del otro, no de usted).
  6. Siéntase un papafritas sin temor a equivocarse.
Si, si, si, esto acaba de pasarme.
Resulta que para el post donde hablaba de la porquería de costeleta que saca Toni de la cocina no tuve mejor idea que ponerle una fotito.
Entré a Google, toqué la opción para buscar imágenes, busqué "costeleta plato" -pueden hacer la misma prueba si gustan- y agarré la primer foto que apareció en pantalla que por tamaño cabía en el espacio.
Hoy en el post me dejó un comentario María, informándome que la imagen era de ella (no de ella precisamente, sino de una costeleta de ella... no, no, tampoco, una costeleta comprada y cocinada por ella... por dios, no dejo de seguir enterrándome) y que la había sacado para ilustrar su receta de costeletas de cerdo.
O sea, no sólo use la foto sin su expresa autorización, no aclaré de donde provenía sino que además parece que la puse porque la costeleta de ella (ufa, la de ella no, ¿tengo que aclarar de nuevo?) estaba mal cocida y grasosa.
O sea, si en este momento María no está haciendo vudú con la foto de mi perfil y deseándome una muerte lenta y dolorosa -o una no tan lenta pero sí mucho más dolorosa- es porque ella es muy buena y dice que me perdona y yo estoy seguro que mañana mismo dejará sin efecto el asuntito este de la demanda que me metió en tribunales.

Ahora, piensen un segundo la cosa y razonen sobre las casualidades.
Busqué casi al azar una imagen -entre millones de imágenes- y justo fui a elegir una que pertenece al blog -entre millones de blogs- de una persona que vino y leyó mi post -entre millones de lectores, bueno, no se si millones, pongámosle unos veinte para redondear.
¿No es fantástico?
Claro, fantástico es para mí, que estoy analizando las posibilidades, y no tanto para María a quien involuntariamente le afané la foto.
Ustedes saben que siempre pongo los créditos de las cosas que uso, de la gente que colabora y todo eso, pero jamás de los jamases se me había ocurrido revisar de donde es que saco las fotos (porque las tomo directamente de la página de resultados de Google, sin abrir las páginas que las contienen).
Esta experiencia me obligará a revisar más cuidadosamente de qué lugares me ofrece Google las fotos (porque Google es como el flaquito drogón del barrio que está dele ofrecerte celulares robados).
María, reitero mis disculpas.
De paso, ya que están, dense una vuelta por su blog, curioseen las recetas a ver si encuentran algo para aprovechar (me refiero a las recetas, no a las fotos, listillos).

viernes, 26 de junio de 2009

¡Vuelven las Guías Colman para personas verdaderamente estúpidas!: Hoy, cómo hacerse cortar el pelo como a uno le gusta

Buenos días, queridos zoncitos.
Una vez más, las Academias Colman nos cedieron parte del material de sus cursos para que podamos compartirlo con ustedes.
Esta vez nos ocupa un tema que no por harto conocido estamos exentos de sufrir.
Seguramente a todos nos ha pasado que hemos ido mes a mes a la peluquería, sufriendo distintos cortes de pelo que, si bien parecidos, no nos han terminado de convencer.
Un buen día, nos hacen EL corte de pelo y nos vemos fantásticos.
Luego de algún tiempo nos vemos obligados a repetir el corte y surge el gran dilema.
¿Cómo le explico al peluquero qué fue lo que hizo la vez pasada que me hizo quedar tan bonito?
¿Cuáles son los aspectos técnicos que fueron determinantes para que la anterior experiencia capilar fuera tan exitosa?
¿Ah, qué le digo?
La mayoría de nosotros cae en un apático "y, qué se yo, como siempre".
Las posibilidades de éxito son mínimas, excepto que pretendamos un corte de pelo sumamente claro y definido (idéntico al de Bart Simpson, al de Mario Barakus o al de Juan Sebastián Verón) o a menos que hayan seguido las reglas de esta guía.
La solución al problema radica en la aplicación de estos simples pasos.
  1. Consiga dos álbumes para fotos.
  2. Etiquete a uno de ellos como "Así si" y al otro como "Así no".
  3. Concurra munido de una cámara fotográfica a cada sesión de peluquería.
  4. Una vez que esté el trabajo terminado, hágase tomar por el peluquero varias fotografías desde distintos ángulos. Si es posible sostenga un diario del día de la fecha para certificar día y lugar, con lo cual deberá tener la precaución que en alguna toma se vea el peluquero reflejado en el espejo. Si tiene un buen pasar económico no es mala idea contratar un fotógrafo particular que documente todo el proceso y pueda agregarle lindos efectos, como brillos artísticos, iluminación adecuada y algunos texturados.
  5. Una vez en casa, reveladas las fotografías decida si le gusta el corte o no. Marque con un fibrón cruces y tildes resaltando las partes que más le agraden y desagraden del corte.
  6. Según haya más tildes o cruces en las fotos, pegue las mismas en el album "Así si" o "Así no" respectivamente.
  7. Para los próximos cortes, saque dos turnos consecutivos.
  8. Utilice el primero de ellos para enseñar al peluquero las fotografías de ambos álbumes, prometiendo propinas suculentas para repetir los resultados de "Así si" y amenazando con sangrientas y dolorosas represalias si todo resulta en un nuevo set de fotos para el "Así no".
  9. Asegúrese que durante el segundo turno, utilizado para cortar el pelo, estén los tomos abiertos y bien a la vista del peluquero.
  10. Un billete asomando del "Así si" y manchas de sangre (no se requiere que sea humana para lograr el efecto) en la tapa del "Así no" son opcionales pero ayudan a lograr un buen corte.
Como siempre, esperamos que pongan estos consejos en práctica.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Guías Colman para personas verdaderamente estúpidas: Hoy, cómo hacer cola en la panadería

¿Eres lo suficientemente estúpido para que le roben una y otra vez el lugar en la cola de la panadería?
No se preocupe, las Guías Colman le traen la solución.
Ya no demorará horas y horas hasta que lo atienden. Ya no habrá viejitas con apariencia inofensiva colándose en la fila.
Porque, seamos sinceros, nunca se forma una fila. Siempre la irresponsabilidad hace que la gente se apiñe al azar en todos los rincones, sin respetar un orden y forzando la memoria al límite. ¿Es de los que al ir renovándose la clientela nunca sabe si el rubio entró después que usted o si estaba antes, al igual que la colorada, o la colorada entro después?.
Entonces es usted una de las personas verdaderamente estúpidas que se beneficiaran con esta lectura.
Comencemos la lección.

Para poder llevar a cabo la difícil tarea de mantener el lugar correcto en una fila de atención al público son necesarias las siguientes cosas:
  • Atendedor o dependiente del negocio: al menos uno.
  • Clientes: a gusto.
  • Post-it®: cantidad necesaria.
  • Rotulador: uno.
Para no perder la ubicación, lo primero que se debe hacer es ubicar cuál es la persona que está primero en la fila. Una vez ubicada (no es necesario que sea realmente la primer persona, pero es bueno verlo de esta manera por cuestiones organizativas).
En un Post-it®, dibuje un número 1 con el rotulador y con el mayor disimulo posible pegue el papelito en la espalda del cliente.
Repitiendo este procedimiento para cada persona que está esperando, sumando una unidad al número escrito en el papel (2, 3, 4, 5, etc. no se complique siguiendo otra lista más compleja, como los números primor, la serie de Fibonacci® o numerando los Post-it® con números hexadecimales).
Una vez que estén todos los clientes numerados, al último de ellos pídale que le pegue a usted su propio Post-it®, siendo al final usted el último de la fila®.
Entonces, debe impedir o tener cuidado que no sea atendido nadie que no tenga pegado un papel en la espalda, cuestión que podrá controlar permaneciendo siempre sobre el fondo del local o cerca de la puerta, manteniendo a la vista las espaldas de sus eventuales co-compradores.
Quéjese con justificada razón cuando algún cliente se de vuelta para hablar con otro, dejando su Post-it® oculto para usted (y no crea que esto lo hace involuntariamente).
Obviamente, si un cliente por cortesía retira el papel de otro, éste último pierde su lugar en la fila, así que indíquele que por favor se retire hacia atrás. Es probable que el cliente se resista, pero confiamos en que usted encontrará un método para hacerlo entrar en razones.
Cuando vea que ya no queda nadie con papelito, acérquese a paso firme y con actitud decidida al mostrador y haga su compra.
Antes de retirarse, pídale al dependiente que le quite el Post-it® de la espalda, pues la numeración puede ser incorrecta para el próximo negocio en el que ingrese.

Una vez más, las "Guías Colman® para gente verdaderamente estúpida" acude en auxilio del que más lo necesita.

®Post-it es una marca registrada de 3M. Las Guías Colman recomiendan Post-it para no perder la cola en la panadería. No acepte imitaciones.
® Fibonacci es una marca registrada de Fibonacci Enterprises. Se ruega no utilizar los números que la componen sin previa autorización del propietario de los derechos.
® Fila es una marca registrada. Utilice ropa deportiva Fila.
® Guías Colman es una marca a registrar por Polenta con Pajaritos. Se aceptan ofertas por la cesión de derechos.

martes, 30 de octubre de 2007

Guías Colman para personas verdaderamente estúpidas: Hoy, cómo rascarse una oreja

Gracias a un convenio que logramos en este blog con las Academias Colman, pioneras en el arte de educar, podemos acercar a nuestros lectores fragmentos de su más ambicioso y reciente proyecto: las "Guías Colman para personas verdaderamente estúpidas".
Estos instructivos ("para la vida", aclaran nuestros invitados) sólo requieren que el destinatario sepa leer. Aclaramos esto porque el aprendizaje está garantizado en la medida en que se cumpla este requisito. Si no es su caso, permítannos decirle dos cosas: 1) en breve saldrá una edición multimedia rica en imágenes y sonido y 2) ¿qué demonios hace aquí?
En fin, los dejo en compañía de la primer entrega de las Guías Colman.

Cómo rascarse la oreja

Para aprender esta simple lección, estimados y queridos estúpidos, sólo hacen falta tres elementos: una oreja, un dedo y un picor.



En las imágenes vemos un dedo (preferentemente debe utilizarse uno de la mano que está situada en el mismo lateral del cuerpo que la oreja en cuestión), una oreja y a falta de una imagen del picor les dejamos una foto de un velerito muy simpático.
Es menester considerar que socialmente está ampliamente difundido el criterio de que tanto el dedo como la oreja deben pertenecer al mismo individuo, causando un efecto negativo el mal llamado "rascado de oreja ajena".
Considerando que el común de la gente posee tanto dedo como orejas, para llevar a la práctica esta guía sólo basta esperar la aparición del deseado picor.
Puede atraer el picor untándose las manos con grasa y simplemente esperar, acarreando una cantidad considerable de platos o bien tomándose con ambas manos de un cable suspendido a 30 mts. de altura. En estas condiciones, la aparición del picor es casi instantánea.
Una vez reunidos los tres elementos, proceda de la siguiente manera:
  1. Una vez determinada la picazón, levante a la altura de los ojos la mano correspondiente al lado de la oreja afectada.
  2. Determine si la picazón es externa o interna. Note que en la mano cuenta con cinco dedos, es decir cinco herramientas de distintos calibres y propiedades. De cualquier modo puede probar sucesivamente con cada dedo para determinar cual es el acorde a sus necesidades.
  3. Cierre la mano en un puño, manteniendo extendido el dedo seleccionado. Tenga en cuenta que según el dedo de su elección, este paso puede incurrir en señas que posibles espectadores puedan malinterpretar como mensajes agresivos u ofensivos. Sea sumamente cuidadoso en este aspecto.
  4. Dirija el dedo extendido hacia la zona afectada. Si es necesario puede recurrir a la ayuda de un espejo (tenga en cuenta el efecto de inversión de la imagen para alcanzar su objetivo) o puede contar con la ayuda de la otra mano. Si el acercamiento falla, la experiencia indica que puede optar por dejar el dedo inmóvil y acercar la oreja al mismo, como cuando quiere escuchar si la uña tiene algo para decirle.
  5. Una vez establecido el contacto oreja-dedo proceda a suaves movimientos (con el dedo) arriba-abajo, izquierda-derecha o adentro-afuera mientras imprime a su rostro una expresión de "metí las patas en una palangana con agua caliente y sales, luego de una caminata de tres horas". Experimente, es parte del aprendizaje.
  6. Una vez que con el dedo haya borroneado la picazón (esa es la explicación científica de porqué se va el picor) puede culminar la práctica.
  7. No olvide por ningún motivo retirar el dedo de la oreja ya que esta útil herramienta puede servirnos en cualquier momento para otras tareas interesantes.

Upgradización: el lector Alesubliminal nos informa que en su blog ya existe una lista de instrucciones para sobrevivir en la vida diaria. Véanlas, son realmente de utilidad.
Sin embargo, me veo en la necesidad de aclarar que los tips de Alesubliminal son re-avanzados, a diferencia de las verdaderas guías Colman, que están destinadas a otro tipo de personas estúpidas.
¡Si hasta incluso requieren un cierto manejo de cosas peligrosas, como tenazas, fuego y alfileres!
¿Qué sigue?, ¿sugerir que se empleen cosas aún más diabólicas y dangerosas, como enchufes de tres patas y pelapapas?
Les reitero, si las guías Coleman les resultan muy básicas recurran a las instrucciones para la vida diaria de Alesubliminal, pero ¿para qué arriesgarse?
Y ante todo, mis queridos, recuerden no intentar estas cosas en sus casas sin la supervisión de un adulto responsable.